¿Y, qué pasa con mi vida personal?

Toda nuestra humanidad depende de reconocer nuestra humanidad en los demás

Desmond Tutu

Una de las dudas que quizás más puede surgir a la hora de elegir este camino es: ¿y qué pasa con mi vida personal? 

O bueno, al menos, fue una de las primeras dudas que me invadieron a mí cuando empecé; sobre todo la de discernir si yo, como la Eva que no conocía demasiado mundo aún, iba a poder aguantar bien la vida en otro país, con otra cultura, y alejada de todos mis amigos y mi familia; lo que llevaba conociendo toda la vida. 

Tampoco es que hayas vivido en una burbuja toda tu existencia y de repente vayas a irte a terreno y no vayas a saber por dónde te da el aire. Durante muchos años has podido viajar, cambiar de ciudad, empezar un nuevo trabajo y conocer nueva gente; con lo que eso son pequeños pasitos que has ido dando. Pero para mí, la primera vez que me fui a Bolivia (con vistas a no volver en un año); era la primera vez que iba a estar tanto tiempo lejos de mi gente, primera vez que iba a conocer de primera mano una cultura diferente y convivir con ella. Primera vez que iba a trabajar (sí, justo al terminar la carrera, solo con las prácticas tuteladas hechas), y encima en otro país que no sabía ni lo que me iba a encontrar. 

Y claro, luego viene la gran pregunta. Realmente ¿quiero esto para el resto de mi vida? ¿Quiero que mi vida personal en España esté supeditada a una distancia eterna?, ¿a video llamadas de WhatsApp y a audios larguísimos? 

Pero cada vez que pienso todo lo que me estoy perdiendo en España, recuerdo todo lo que gano con la vida aquí. Cada vez que lloro porque extraño a mi gente, abrazo con fuerza a estas nuevas personas que han entrado en mi rutina. Cuando pienso que mis reencuentros se limitan a una o dos veces al año, recuerdo que lo que importa la calidad, no la cantidad. Cuando me invade la tristeza pensando en las ausencias, trato de ser fiel al hecho de que estas faltas han fortalecido todas y cada una de mis relaciones; aún siendo consciente de la incoherencia de que una distancia fortifique las amistades. 

Personalmente, me merece la pena.

Me merece la pena todas y cada una de las lágrimas que he derramado. Me merece la pena con creces saber que hago lo que hago porque le pongo pasión y dedicación, y sé que si eso persiste, los problemas serán siempre más difusos en el horizonte. 

Pero claro (todo tiene un pero), esta pasión y dedicación no me ha crecido de la noche a la mañana, ni un día me levanté diciendo que todo esto me merecería le pena y que pasara lo que pasara, iba a ser feliz (como en las películas de Walt Disney). 

Hizo falta dedicación para investigar lo que este campo significaba, pequeñas pruebas en terreno para probarme a mí misma y darme cuenta si tenía lo que había que tener. Formaciones para desarrollar las herramientas necesarias para trabajar. Tardes eternas de reflexión y charlas interminables con mis personas favoritas.

Después, después todo se resumió en tener las agallas suficientes para ir con todo, para dar un salto al vacío y cruzar los dedos para no equivocarme.

Aún sabiendo que si me equivocaba, todavía sería una de las mejores decisiones de mi vida….

2 comentarios sobre “¿Y, qué pasa con mi vida personal?

  1. Yo estoy feliz de haberte conocido en aquella experiencia en Bolivia, en tu salto al vacío, en tu reencuentro… A mi también me supuso un cambio y una flecha en el camino personal y profesional. Un abrazo de mi corazón al tuyo… Y doy gracias a la vida por haberte conocido

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