- “- Por mucho que hagáis no será más que una gota en un océano infinito.
- – Y qué es un océano sino una multitud de gotas.”
Jim Sturgess
¿Por qué cooperación?
Es una pregunta que yo misma me he hecho tantas veces en mi vida…. Y aunque a día de hoy aún soy incapaz de contestarla 100% con palabras, con este blog voy a intentarlo. Ojalá esto ayude a otros farmacéuticos (u otros sanitarios, o a cualquier persona que pueda estar leyéndolo), a comprender este apasionante mundo, a saber que puede ser un trabajo como cualquier otro, pero llenándote el alma como, bajo mi punto de vista, ningún otro podría hacerlo.
Creo que la cooperación entra en la vida de las personas de diferentes maneras. Para mí, entró de repente como un bote salvavidas a lo que creía una vida universitaria fallida. No fue la cooperación en sí misma lo que apareció, pues aún ni sabía de qué se trataba, fue un voluntariado junto con un viaje de descubrimiento, lo que hicieron que los últimos años de mi carrera no fueran tan horribles como pensaba.
Imagino que cada uno tendremos puntos de vista de lo que significa la cooperación, de cómo definirla, o de lo que es realmente. Bueno, qué narices, hay miles de documentos explicando larga y extensamente, con términos bien técnicos y específicos, qué es la cooperación internacional. Así como sus leyes, sus tipos y un largo etcétera con el que no os aburriré (por ahora).
Pero si a mí me preguntan el por qué he escogido esta salida, la respuesta es, sin duda, porque me salvó. Después de tres años enterrada en una carrera que lo único que me había hecho sentirme es miserable, la cooperación apareció difusa en la meta, haciendo que tuviera, por fin, ganas de llegar a ella. Fue a través de un viaje a Israel a algo que podríamos llamar voluntariado, aunque no fue específicamente así, donde descubrí un mundo que no sabía que existía, en el que podías viajar y conocer nuevas culturas y poner tus conocimientos en manos de personas que lo realmente lo necesitaban. Algo se encendió dentro de mí cuando, empezando a investigar, me di cuenta de que podía convertir esa llama que tenía, en una salida profesional; en algo que realmente me daba fuerzas para continuar estudiando una carrera que hasta el momento sólo había odiado, sólo para adquirir unos conocimientos con los que pudiera ser útil en un futuro.
Pero como todas las cosas, había que empezarlas por el principio, y antes de nada, tenía que estar segura de que esta vida que quería llevar, era algo que mi cuerpo y mi alma pudieran aguantar. Por eso, al terminar (por fin) farmacia, decidí irme un año a Potosí, Bolivia; para ver si realmente esto que tanto anhelaba, estaba hecho para mí.
Había que poner en práctica todo eso que había leído y averiguar si realmente estaba dispuesta a arriesgar todo por lo que por aquel entonces, ya era mi sueño.
La experiencia podría definirse como «voluntariado», ya que guiándonos por la definición, no percibía salario alguno. Pero el trabajo y la responsabilidad iban más allá de esa simple definición. Aunque puedo asegurar que recibí muchísimo más de lo que yo pude llegar a dar al montar esa farmacia de fondo solidario en el Hospital Daniel Bracamonte de Potosí. Pero esto, esto da para una historia muy larga en otro post más adelante….
Y así empezó mi historia, una historia que se tejió en Israel, se aposentó en Bolivia y se fue forjando a través de los años y las experiencias hasta actualmente; basada en Nuackhot (Mauritania), con un largo contrato de dos años por delante, y con nada más que ganas de seguir aprendiendo y de seguir haciendo de mi pasión, una profesión.